Tenemos que encontrar una poesía vibrante al hecho de pagar impuestos, una emoción estética a la fiscalidad, un sentimiento positivo al IRPF y al IVA, porque son la principal garantía del Estado democrático, el principal y casi único instrumento de redistribución de la riqueza. Las diferencias sociales se reequilibran en alguna medida a través de los impuestos y los servicios públicos que derivan de ellos. El pacto social consiste –o consistía—en que los ciudadanos sostienen al Estado con sus impuestos y el Estado asegura los servicios que necesitan los ciudadanos: educación, sanidad, transportes públicos, protección social. Por consiguiente los contribuyentes
