La dificultad de adoptar una visión consensuada de los dos últimos siglos de historia de España vuelve a ponerse de relieve estos días a raíz del bicentenario de la proclamación de la Constitución liberal de Cádiz el 19 de marzo de 1812, día de San José, y por eso apodada la Pepa. Que el grito liberal de “¡Viva la Pepa!” se convirtiera dentro del lenguaje popular en sinónimo de descontrol ya resulta ilustrativo.
Aquella Constitución aprobada por las Cortes
