Lady Chatterley era una provocadora, enfrentada a la opresión moral del puritanismo imperante entre las clases dirigentes inglesas de la época. Creía que el amor carnal es un fruto natural y gozoso de la vida, una fuerza motivacional de rara intensidad que contrapesa el tedio de la rutina, una de las principales cargas energéticas disponibles, una demostración de que el poder del cuerpo no radica solo en la mente, un valor de conocimiento y una vía de experiencia desvinculada a menudo de las convenciones sociales y las normas estrictas. Creerlo y relatarlo representaba entonces una obscenidad. Ahora sabemos, además, que el personaje
