Hace mucho tiempo que lo que canta este hombre constituye una pieza del motor cardíaco de mis viejas ilusiones. Anoche lo comprobé de nuevo alto y fuerte, durante la sobremesa de una acogedora cena. Julián Córdoba, nacido en 1944 en Charata (Chaco argentino), vive desde 1974 en Barcelona. No ha contado nunca las canciones que ha escrito, entre otros motivos “porque no las canto ni yo: lo importante no es cantar, es no dejar de cantar”. Algunos días las interpreta a dúo con su mujer Cristina Valenzuela, ayer secundados al piano por Jorge Sarraute. Él destila letras y músicas con la misma naturalidad que otros segregamos artículos periodísticos o recetas de cocina. Forma parte de una estirpe de hombres y mujeres independientes que