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3 jul 2018

Ni que fuese tan solo por los pliegues de la túnica de la Victoria de Samotracia

Yo regresaría a París ni que sea para remirar pausadamente la Victoria de Samotracia, con eso tendría casi suficiente. La escalinata Daru del museo del Louvre es la perspectiva majestuosa construida para enmarcar esta escultura griega de grandes dimensiones, colocada en el centro del luminoso rellano superio, donde hormiguean los visitantes. En el Louvre dejan hacer fotos, de modo que cada uno desea obtener el mejor ángulo de su acompañante a los pies de la célebre pieza, lo que genera un baile de codos, piernas y brazos que los vigilantes del museo ya tienen por normal y se saben incapaces de evitar. Aunque no me gusten las aglomeraciones, me complace contemplar cada vez durante largo rato la Victoria de Samotracia. He encontrado la solución: en los laterales de la escalinata, al otro extremo del rellano, han colocado un modesto banquito para sentarse, bajo la hornacina que alberga la escultura romana de la diosa