Paseo siempre que puedo por los alrededores del Parador de Aiguablava, en el mar de Begur. El cúbico armatoste blanco, diseñado por el arquitecto Raimon Duran Reynals, siempre me ha parecido una excrecencia fuera de lugar, concebida para darle una coz a este paisaje. La construcción de un Parador Nacional en plena Costa Brava, dotada de infraestructuras hoteleras privadas más que suficientes, fue idea de un franquista inflamado: el director general de Turismo Luis Bolín, quien ocupó el cargo de 1938 a 1952, en agradecimiento por los servicios prestados durante la Guerra Civil. Cuando residía en Londres como corresponsal del diario ABC, fue la persona alquiló el avión privado Dragon Rapide con el que
