Ayer desayuné de tenedor con total satisfacción en el restaurante Carles Antoner de la plaza Mayor de Lladó. A la salida del municipio, Josep M. Dacosta quiso hacerme esta foto probatoria con el Puig dels Tretzevents en primer término y el Canigó como esplendoroso telón de fondo patriarcal --o matriarcal, no sé-- del desayuno, de la caminata posterior y del país en general. La plaza Mayor del pequeño pueblo de Lladó, a catorce kilómetros de Figueres en dirección a Olot, es el epicentro de una serie de cosas. Despliega ocho monumentales plataneros centenarios y orgullosos (hasta hace veinte años eren nueve). Procuran una de las sombras más distinguidas de la comarca en verano y uno de los abrazos más acogedores para nuestras