La ciudad de Münster (310.000 habitantes) no es de las de mayor renombre de Alemania. Sin embargo ostenta dos liderazgos reconocidos: es la más lluviosa del país y la que la concentra proporcionalmente más universitarios, entre ellos ahora también mi hijo menor y su mujer. He viajado hasta ahí este fin de semana con el objetivo de abrazarles. Llovía, para confirmar el viejo refrán popular: “O llueve o tocan las campanas. Si ambas cosas coinciden, es domingo”. Llovía a la manera discreta de Münster, una lluvia leve, venial, amiga hasta donde puede serlo. La cifra de días de
