Para tener la luminosa y simple idea de convertir las raspas de anchoa o de sardina en pequeña exquisitez, una vez rebozadas y fritas, se tiene que haber pasado hambre y acto seguido haber aprendido mucha alta cocina del pescado. Décadas atrás las inventó Josep Mercader, el fundador del Motel Empordà de Figueres y el Almadraba Park Hotel de Roses. Las siguen sirviendo en todo su esplendor, como una de las múltiples características de la personalidad de la casa. Sería excesivo pretender que regreso cada vez por las raspas, pero si algún día no estuvieran me daría un disgusto severo. Antes del primer plato, el camarero acostumbra a servir sin pedirlo, como gentileza de la casa, un amuse-gueule o pequeño aperitivo de cocina
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20 may 2020
26 jul 2017
La filosofía de Aristóteles ante el inmortal arroz a la cazuela de Can Mach
En 1936 Antoni Mach Caritg y su mujer María Nogué empezaron a ofrecer comidas a los cazadores, contrabandistas y transeúntes del recóndito camino fronterizo entre Tapis (barrio disgregado de Maçanet de Cabrenys, Alt Empordà) i Costoja (Vallespir) del lado francés. Cocinaban un abundante arroz caldoso a la cazuela, que solía incorporar conejo, jabalí y setas. El hijo Francesc Mach Nogué y su mujer Rosa Valls continuaron el negocio, en el hostal Can Mach de Tapis. En 1989 hicieron una importante ampliación del restaurante, con comedor de 180 plazas y luego un supermercado en los bajos para la clientela francesa atraída por la diferencia de precios. El nieto Antoni Mach Valls y su mujer Cati Batlle Pujol regentan hoy el establecimiento, al que han añadido un pequeño hotel. Las dependencias superpuestas de Can Mach son ya casi más extensas que el minúsculo núcleo fronterizo de 30 habitantes de Tapis. El biznieto está a punto de
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