La ciudad y la comarca de Tarragona deberían ser por méritos sobrados el gran polo de atracción de la historia romana del sur de Europa, sin embargo protagonizan el demérito de ser una de las capitales provinciales de aquel imperio que lo ha olvidado más sobre el terreno de hoy en cuanto a presentación moderna del patrimonio histórico. Hispania fue la provincia mas romanizada del Imperio. La capitalidad provincial de Tarraco se tradujo en un conjunto monumental sin precedentes en todo el Mediterráneo fuera de Italia: muralla, circo, anfiteatro, teatro, temple a César, acueducto... El provecho extraído modernamente de ello como equipamiento cultural es mínimo. El Museo Nacional Arqueológico de Tarragona ya era obsoleto
