El sentimiento de posesión debe ser uno de los más antiguos de la humanidad y siempre se ha visto asociado a la disputa por la defensa del límite territorial de cada uno, a veces hasta extremos ridículos pero sangrantes. Ahora el Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat (segunda ciudad de Catalunya por volumen de población) lamenta haber perdido en 1920 su salida al mar en la desembocadura del Llobregat y la quisiera recuperar. El consistorio vecino de El Prat de Llobregat replica que ni hablar de modificar los límites municipales en detrimento suyo. La cuestión puede acabar en los tribunales, que también es un mecanismo muy antiguo
