Este artículo también se ha publicado en Eldiario.es, sección Catalunya Plural
En este mundo cada vez más enfermizamente ruidoso y vociferante, el silencio es una especie en vías muy avanzadas de extinción. Se ha convertido en un lujo utópico, salvo en las bibliotecas. En las bibliotecas el silencio es un derecho, un acto de respeto y un estado palpitante de los usuarios que estamos descubriendo algo y, deleitosamente, disfrutamos con ello. No es un silencio místico, misantrópico ni autista, tampoco un silencio absoluto ni puntilloso, sino una forma de
En este mundo cada vez más enfermizamente ruidoso y vociferante, el silencio es una especie en vías muy avanzadas de extinción. Se ha convertido en un lujo utópico, salvo en las bibliotecas. En las bibliotecas el silencio es un derecho, un acto de respeto y un estado palpitante de los usuarios que estamos descubriendo algo y, deleitosamente, disfrutamos con ello. No es un silencio místico, misantrópico ni autista, tampoco un silencio absoluto ni puntilloso, sino una forma de