Llevo muchos años recorriendo las carreteras del Empordá, las conozco un poco, las amo mucho. El otro día me sorprendí de nuevo a mi mismo con un sentimiento renovado de enamoramiento adolescente durante el rato de transitar plácidamente al volante por la que une el municipio de Torrent y Torrentí con Sant Feliu de Boada, y a continuación la que lleva de Sant Sadurní de l’Heura a La Pera y Púbol. Son vías aparentemente muy secundarias, aunque para mi esencialísimas, pura y auténtica esencia. Por eso no me extraña que algunos habitantes de la comarca vuelvan a poner el grito en el cielo ante el anuncio de que la Diputación de Girona piensa ensanchar la que va de Palau-Saverdera a Castelló d’Empúries, conocida popularmente como la carretera de los tres puentes. Están escarmentados, tras la faraónica ampliación llevada a cabo pocos años atrás de la carretera que une en línea recta La Tallada d’Empordá con Torroella de
