Nadie sabe muy bien cómo definir al Mediterráneo, pero todos reconocen que este pequeño mar entre tierras –incomparablemente más reducido que los otros océanos—fue el origen de la cultura occidental democrática y que hoy se está convirtiendo en el foco de confrontación y quizá la sepultura de los mismos principios, sin perder aquel protagonismo focal difuso y a la vez concretísimo. El grado de aproximación, desarrollo inclusivo o cohesión regional labrado durante los últimos siglos entre ambas orillas del Mediterráneo –la cristiana grecolatina desarrollada y la
