En su gira internacional de despedida, el presidente Barack Obama visitó Atenas esta semana y acto seguido Berlín, donde se ha encontrado con los primeros ministros de Francia, Gran Bretaña, Italia y España, además de la canciller Merkel. La visita oficial a Atenas no tiene demasiada explicación (hacía 17 años que ningún presidente de Estados Unidos visitaba la castigada Grecia), si no es la de permitirse el lujo simbólico de dar una inútil lección magistral sobre democracia en el país que la inventó, una vez liberado de la responsabilidad de gobernarla en el futuro. También visitó el flamante Museo de la Acrópolis. A
