En Palermo suelo huir de la algarabía del centro urbano y refugiarme en la paz uterina del palacio Abatellis, muestra eminente de gótico civil catalán que el maestre portulano Francesco Abatellis encargó el siglo XV para su mujer de origen barcelonés Eleonora Soler, la dulcissima coniuge recordada en la lápida del portal. El estilo deseado por el propietario se inspiró en los mejores casas de su capital, que entonces era Barcelona, a la que debía viajar para resolver los
