Lo único que me impide estar enamorado de la actriz Diane Keaton es que solo me gustan los enamoramientos correspondidos. Los platónicos los dejo a la teórica exquisitez de la ficción, a la plastilina angelical de la fantasía. Si algún dia cambio de idea, la primera mujer que podría hacerme sucumbir a la mitomanía sería fécilmente ella. La acabo de ver en la última película estrenada aquí, Ático sin ascensor, y la fascinación de su trabajo actoral me ha durado del primer minuto al último. Diane Keaton, que confiesa 69 años en la vida real, coprotagoniza el film junto a otro
