El Janículo no forma parte de las siete colinas fundacionales de Roma, aunque hoy se considera la octava. Se ha convertido en tanto o más eminente y concurrida que el Aventino, el Capitolio, el Celio, el Esquilino, el Quirinal, el Palatino o el Viminal. No se debe solamente al templete de San Pietro in Montorio, la obra maestra de Bramante, donde hasta hace poco los romanos acudían a casarse y sacarse la foto de boda ante una de las mejores panorámicas de la ciudad. Tampoco se debe a la extensión y belleza del parque público, al que suelen acudir por la passeggiata, ni a la existencia de monumentos y edificios tan
