La decisión del gobierno central de aplicar durante el 2015 por segundo año consecutivo la mínima revaloración legal posible del 0,25% a las pensiones de jubilación ha aparecido esta semana en los medios de comunicación con un espacio secundario, frente a otras noticias de portada que consideran más transcendentales y épicas. En cambio, tengo la impresión que la auténtica noticia destacada para el futuro del país es esa: la condena de muchos jubilados a la precariedad, del mismo modo como el gobierno
