Llevo cincuenta años devorando de forma cotidiana diarios y revistas, es mi afición y mi oficio. Me sigue maravillando la cantidad de sorpresas que esa lectura significa día tras día. La prensa es la ventana más extraordinaria asomada a la infinita variedad del mundo. Sé que algunas personas piensan exactamente lo contrario, como aquel amigo que en una ocasión rechazó el ejemplar de diario que le tendía, con la frase: “No es necesario, gracias, ya lo leí el año pasado”. Seguramente se limitan por error a algunas informaciones repetitivas (la telenovela cotidiana de la partitocracia o el detalle de los resultados
