Antes de ser un vino, Banyuls es un territorio milenario y una cultura empedernida, probablemente la más antigua de este extremo del Mediterráneo. La antigüedad salta a la vista ante la miniatura de paisaje "griego" de los cuatro municipios sobre lo que se extiende la apelación de este vino: Cerbère, Banyuls, Port Vendres y Collioure. El dibujo de los 6.000 kilómetros de viejos bancales de piedra seca, los muretes de pizarra y las escorrentías empedradas en forma de pie de gallo se encaraman por las laderas más inhóspitas para aprovechar la magra capa de tierra áspera, a menudo recuperada a mano de la erosión de la lluvia, cesto a
