La entrada en servicio comercial ayer lunes del tramo interfronterizo de la nueva línea eléctrica de muy alta tensión (MAT), inaugurado sobre el terreno con toda la pompa oficial hace siete meses por los presidentes de los gobiernos francés y español, representa otro episodio misterioso del gran negocio de las compañías eléctricas. El espacio de siete meses transcurridos entre la inauguración oficial y “la entrada en fase comercial” no ha encontrado explicación comprensible. Además, se trata de un encendido parcial, gradual, limitado de momento a una parte de la capacidad de intercambio o compraventa de la nueva “autopista eléctrica” entre
