Quim Curbet es un escritor que me gusta. Su blog Barretades.cat me deslumbra muchos días con alguna fulguración del oficio, que a veces anoto y guardo como una lección. Avanzándose a la fecha del 21 de septiembre, días atrás dedicaba un artículo al cambio de estación. Estaba bien planteado, pero disparó mis resortes instintivos contra la tradición y el prestigio de la melancolía. Curbet empezaba con la frase siguiente: “El otoño es la metáfora que utiliza la naturaleza para explicarnos la inevitable decadencia del cuerpo, de todas las cosas que nos rodean y, sobre todo, la decadencia terminal de las sociedades