La pandemia ha revelado la situación escandalosa de una parte importante de las residencias de tercera edad, más aun que la falta de previsión epidemiológica del sistema general de salud o la insuficiencia de las instalaciones hospitalarias disponibles. Clama al cielo la falta de respeto, la afrenta a la dignidad que padecida por los ancianos residentes en una proporción intolerable de esos centros mal legalizados, mal supervisados y mal financiados por la administración pública, hasta el extremo que en Catalunya han debido cambiar de tutela en plena crisis, de la conselleria de Asuntos Sociales a la de Salud. Las personas que
