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21 feb 2020

Considerarse un romántico irreparable debería ser motivo de orgullo

El romanticismo ha causado mucho daño en algunos terrenos, ha prestado el flanco a la manipulación de los sentimientos y la cursilería, aunque en otros aspectos ha representado la sal de la tierra. Yo soy un romántico pertinaz, rebelde, irreparable. Con frecuencia he pecado de ingenuo, pero eso me ha permitido conservar algunas ilusiones ante la decepción. Romántico no es incompatible con racional, más bien resulta complementario y saludable. Ayuda a gestionar las frustraciones y a combatir la pereza. Permite de vez en cuando verter lágrimas de alegría y exhalar suspiros de privilegio. Ser una persona romántica conduce al cielo o al infierno alternativamente, porque también es cierto que las plantas venenosas y la maldad humana existen,