Lo que se ve la foto adjunta puede parecer irrisorio, triste, modestísimo y sin ningún tipo de glamur. Para mi, en cambio, es como un altar de la patria, el templo de un oráculo, un santuario civil, un punto de referencia nacional (ahora se llama una estructura de Estado). He peregrinado hasta él con el máximo interés, acompañado por los mejores especialistas. No me he inclinado devotamente porque su función es exactamente la contraria: alzarse erecto, abrir la mirada y ensanchar el pecho. Es la Estación Meteorológica Automática o EMA de Portbou, integrada en la red del Servicio Meteorológico de Cataluña, situada desde 1998 cerca de la casilla aduanera del Coll dels Belitres, a 196 metres de altitud, en la montaña litoral fronteriza. Su anemómetro, a 10 metros del suelo, es el que registra y envía los datos sobre las tramontanadas más fuertes del país, las ventoleras más poderosas de toda la Península Ibérica. En este punto preciso la tramontana siempre ha batido sus propios records de 200 km/h, como se volvió a registrar en octubre de 2007. También es verdad que el anemómetro que suministra los datos al Servicio Meteorológico de Cataluña se encuentra en una
