De los dos millones de visitantes anuales de Delfos, muy pocos se instalan en los hoteles de la localidad. Llegan a miles cada día a bordo de autocares que cubren los 160 km de distancia des de Atenas, en visitas organizadas de una sola jornada. Echan un vistazo y toman unas cuantas fotos, pero se pierden el principal tesoro délfico: la salida del sol y el crepúsculo más conmovedores del mundo, al pie de las cumbres nevadas del majestuoso monte Parnaso, encarados al ondulante bosque de olivos, viñedos y barrancos, el vibrátil río gris argentado que se extiende hasta el