Me complace encontrarme a los vecinos de escalera e intercambiar unas palabras, generalmente sobre el tiempo que hace aquel día. Puede parecer repetitivo y banal, a mi no me lo parece para nada. Catalunya suma 300 días de sol al año y Holanda solo 80. Es un hecho de primera magnitud en muchos aspectos. Puedo entender que las clemencias e inclemencias meteorológicas resulten más relativas que antaño, cuando no se había generalizado la refrigeración ni la calefacción doméstica. Sin embargo hablar del tiempo sigue sin parecerme trivial. No se vive igual un día de bochorno o de chaparones que otro de clima temperado y amable. La parte de la calidad de vida que proporciona el confort climático también se paga con dinero, por ejemplo en la factura de electricidad y de
