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22 ene 2014

Ayer por la mañana sentí un aire de primavera en la cara

Ayer por la mañana, al salir de casa, me sorprendió sentir en los poros de la mejilla un incipiente aire de primavera. Poca cosa, una sensación tenue y sin embargo clara, viva, tensa, indiscutible. Era sin confusión un incipiente aire de primavera, una pálpito tibio de vida, un vuelco preciso, insospechado, metódico y cumplidor. Sí, ya sé que faltan dos meses para el equinoccio del 20 de marzo y que estos últimos años los peores fríos, temporales y nevadas han venido muy tarde, a las puertas del cambio de estación, bien entrado el marzo marzote. Tal vez el de ayer por la mañana fuese un aire frágil, un rubor fugaz, reticente y a traición, pero lo percibí en los poros de la mejilla. Me