Hoy la escritora canadiense Alice Munro recibe en Estocolmo el premio Nobel de Literatura, recogido por su hija. La autora, de 82 años, ha alegado motivos de salud para no viajar a Suecia, para no abandonar su mundo y el de su literatura cotidiana que siempre ha sido la comarca apartada del condado de Huron, en la provincia de Ontario. Al margen de eventuales motivos de salud, la decisión de no viajar para recibir el galardón resulta plenamente coherente con el estilo que le ha valido el reconocimiento, incluso con el talante canadiense, un afortunado gigante desprovisto de ínfulas. Como afirma el dicho, “un canadiense es un
