El peñasco del islote ibicenco de Es Vedrà nunca ha sido habitado, con una sola excepción. De 1854 a 1860 el monje carmelita leridano Francesc Palau fue confinado en Ibiza como sospechoso de instigar levantamientos carlistas, a raíz de los cuales ya se había exiliado en Francia de 1840 a 1851. En la isla pitiusa fundó una pequeña comunidad religiosa en el pueblo de Es Cubells (agregado al de Sant Josep). Desde allí sus compañeros le conducían a bordo de una barca, con las correspondientes provisiones de comida, a pasar temporadas eremíticas de completa soledad en una cueva natural de Es Vedrà, donde creía experimentar visiones místicas que le consolaban de los enfrentamientos con las autoridades. Mientras se aclimataba, tal vez vislumbraba un nuevo cielo y una
