Algunas revistas ilustradas de viajes, de inspiración mental americana y difusión internacional, han cometido la insensatez de establecer un ranking de las puestas de sol más acreditadas, sobre la base de la belleza fotogénica que les atribuyen. La pretensión resulta absurda, porque la dimensión afectiva de este espectáculo natural cotidiano va ligada a la predilección de cada cual por un lugar determinado, ya sea de raíz mítica o familiar. Algunos mitos son universales, las puestas de sol siempre son locales. Cuando el fenómeno alcanza la grandiosidad de aquellos cortos instantes, tan cotidianos y a la vez tan victoriosos, en
