9 mar. 2015

La mala calidad del aire que respiramos vuelve a ser noticia

Este artículo también se ha publicado en Eldiario.es, sección Catalunya Plural

El desarrollo cognitivo disminuye entre los niños que van a la escuela en barrios con niveles altos de contaminación atmosférica, según las conclusiones de un estudio comparativo del Centre de Recerca en Epidemiologia Ambiental (Creal) divulgado esta semana, tras evaluar durante un año a 2.715 alumnos de escuelas de primaria en Barcelona y Sant Cugat dels Vallés. En Barcelona y su área metropolitana la Generalitat ha activado seis veces en los últimos tres
años el protocolo de contaminación excesiva en períodos anticiclónicos sin viento, un protocolo más protocolario que otra cosa. Uno de los consejos de Protección Civil en esos casos ha sido que los ciudadanos reduzcan su tiempo de permanencia al aire libre...
Barcelona lleva doce años superando los límites marcados por la Unión Europea en este terreno. La Generalitat sigue pidiendo moratorias a Bruselas para aplicar la ley, mientras reconoce que el grado de contaminación atmosférica aumenta las admisiones en los hospitales. Tras la marcha de las industrias pesadas de las ciudades, la principal fuente de contaminación es actualmente la intensidad del tránsito motorizado, más concretamente mal motorizado. Las autoridades responsables, perfectamente informadas, dejan pasar el tiempo con medidas insuficientes para no indisponerse con los hábitos circulatorios del electorado ni con la industria automovilística. 
Los barceloneses nos vemos sometidos de modo de sistemático a los gases tóxicos procedentes de los tubos de escape por encima del umbral de 40 microgramos per metro cúbico de aire que establece la ley europea, de obligado y transgredido cumplimiento. La media anual barcelonesa es de 50 microgramos, con puntas bastante más elevadas en determinados momentos. 
El gobierno español ha sido denunciado por la Comisión Europea por incumplir esta ley en Barcelona y Madrid desde 2005. La Generalitat ha solicitado moratorias en vez de adoptar medidas eficaces para respetarla. El municipio de Barcelona tiene la mitad de vehículos matriculados que Madrid, aunque su densidad por km2 sea el triple que en la capital de España, al sumarse los del área metropolitana o "Barcelona real". El 56 % de los vehículos barceloneses son actualmente diesel, más contaminantes. El tráfico provoca el 45 % de la contaminación, la industria y el puerto el 30 % y las obras públicas el 15 %, entre otras fuentes menores. 
Un trabajo anterior del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (Creal) ya estimaba que este tipo de contaminación causa 3.500 muertes evitables cada año en Barcelona. Si se redujera el nivel de 50 microgramos a los 40 permitidos como máximo por la ley europea, se evitarían 1.200 muertes al año. Si se redujera a 20 microgramos, como recomienda la Organización Mundial de la Salud, se evitarían 3.500. La falta de cumplimiento de la ley en materia de descontaminación atmosférica supone cuatro muertes humanas al día en Barcelona. 
El ministerio español de Medio Ambiente ha calculado que la contaminación atmosférica causó 16.000 muertes prematuras en España el año 2009, seis veces más que los accidentes de tránsito. La consigna "No me fumes" debería aplicarse igualmente al parque automotor y a los combustibles, estrechamente controlados en tantos otros aspectos por la administración pública y sobre los que percibe jugosos impuestos. Fumadores pasivos o inhaladores activos lo somos todos, no necesariamente de tabaco. Los fumadores de tabaco se han mostrado muchas veces más respetuosos de la ley que el propio legislador.

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