26 oct. 2016

Las joyas de la adúltera baronesa Thysen tintinean en la oscuridad

Imma Tubella acaba de convertir en novela el episodio real del accidente de carretera acaecido el 1 de agosto de 1935 en el pueblo ampurdanés de Albons que costó la vida al príncipe de origen ruso Alexis Mdivani y dejó malherida a su amante, la baronesa Maud Wellner von Thyssen, segunda esposa del barón Heinrich von Thyssen Bornemisza, padre del barón von Thyssen casado más adelante con Carmen Cervera. En aquel accidente desaparecieron las valiosas joyas de la baronesa, lo que ha alimentado la leyenda hasta hoy. Alexis Mdivani era un playboy profesional, casado en primeras nupcias con la millonaria norteamericana Louise van Allen y en segundas con la aun más rica Barbara Hutton, una de las primeras fortunas de Estados Unidos. El matrimonio duró menos de un año. Al verano siguiente Alexis Mdivani acudió al Mas Juny de Palamós, propiedad de su hermana Roussy Mdivani,  esposa del pintor Josep M. Sert, acompañado por otra amante: la baronesa von Thyssen. Fue conocida de soltera como agraciada modelo de
casas de moda berlinesas y, de casada, como figura habitual de las crónicas de sociedad. Durante la estancia de la pareja furtiva en el Mas Juny, la baronesa recibió una llamada telefónica urgente para informarla de que el marido había regresado de improviso al domicilio conyugal de París y que su ausencia podía contribuir a las sospechas de adulterio.
Alexis Mdivani la llevó a toda prisa en su Rolls Royce Phantom III Coupé hacia la estación fronteriza de Port-Bou para tomar el tren de París. A medio camino se estrelló a gran velocidad en la bajada en línea recta de Tor, en el término municipal de Albons de la carretera de La Bisbal a Figueres. Alexis Mdivan murió en el acto de traumatismo craneal. Maud von Thyssen salió lanzada por el impacto, quedó herida de consideración y fue hospitalizada en Girona. 
La historia se vio relatada en detalle en el libro José María Sert. Su vida y su obra, publicado en 1947 por el arqueólogo e historiador del arte Alberto del Castillo Yurrita. El autor aludió a “la contrariedad del robo de las joyas de Maud von Thyssen, que ni aparecieron entonces ni han sido halladas todavía. Algún desaprensivo debió apoderarse de elles aprovechando la confusión de los primeros instantes”. 
Recuperada de sus heridas y divorciada del barón, Maud Wellner von Thyssen regresó al lugar del accidente para interesarse sin éxito por sus efectos personales desaparecidos. La reportera Carme Vinyoles recuperó la historia en un largo reportaje publicado el 2 de agosto de 1987 en el diario gerundense El Punt: “Y dado que, sea por que fuere, Josep Sunyer de can Pou, propietario agrícola, protagonizó a partir de aquella fecha cuantiosas operaciones económicas con la adquisición de nuevos terrenos, y fue acusado más o menos públicamente por su vecino Miquel Lledó de haberse llevado a casa los bienes recogidos del coche siniestrado, todavía hoy, ya desaparecidos ambos individuos, mucha gente de Albons pone las manos en el fuego en este asunto y repite que, si no hubiera estallado la guerra, se habrían producido detenciones”. 
Yo mismo volví a detallar el episodio en mi libro de 1994 Grans hores de la Costa Brava (Les finques d’Aiguablava, Cap Roig i Mas Juny). Ahora Imma Tubella elige el género novelístico de ficción para añadirle fantasía. En las entrevistas de promoción, la autora dice saber qué pasó con las joyas, aunque ha prometido no revelarlo. Su libro se titula Un secret de l’Empordà.

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