20 feb. 2019

Defensa del vino blanco de Sancerre, de su juventud y la mía

Años atrás adopté en los bares de barrio de París la costumbre popular de pedir un “petit sancerre”. Se había convertido en nombre genérico del vino blanco, aunque con frecuencia procediese efectivamente de esa comarca vinícola del río Loira caracterizada por una calidad sin comparación con los precios disparados de los borgoñas, los burdeos y los côtes-du-rhône. Era un vino modesto buenísimo, pasaba como una caricia y procuraba un momento de ilusión alcanzable. Desde la Edad Media y hasta hoy es un vino de domaine, no de château. Los vinos blancos de la comarca de Sancerre proceden de cepas sauvignon, no de la omnipresente chardonnay. Ligeramente afrutado, de una juventud musculada espontáneamente y un aroma vegetal etéreo, con el remoto toque salino propio del Loira, compensa la sed con una nobleza infinita y sencilla. Ahora los bares de barrio de París han cambiado
mucho, como es natural y previsible.
Tuve que ir hace poco por un recado al distrito 7, detrás de los Inválidos y la Ecole Militaire, un barrio burgués y calmo, sin mucho movimiento a lo largo de los bulevares y calles adyacentes. Una vez cumplido el recado, caminé un rato por la avenida de La Motte-Picquet.
De repente pasé frente a un bar que parecía como los de antes, desplegado a lo largo de todo un chaflán. El mostrador ya no era de cinc, pero a pesar de todo me atreví a pedir en la barra, después de los saludos obligados y formales: “Un petit sancerre, s’il vous plaît”. Tenía la certeza de que me mirarían como a un marciano, me obligarían a repetirlo y aparentarían no entenderme.
Pues no, allí aun ofrecían sancerre a copas, ¡domino! Me lo sirvieron de inmediato sin ningún aspaviento, como se siempre se había hecho. Lo bebí con una devoción casi ritual. Seguía teniendo el color, el aroma y la ilusión de mi juventud.

Post scriptum: una botella de Domaine Vacheron Sancerre se puede adquirir allá por 13€ y aquí por unos 20€. Santé!

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