2 sept. 2019

Espléndida exposición en el Maricel de Sitges, Quico Vayreda redescubierto

He corrido a ver la exposición de pintura catalana de los años 1920 que se presenta estos días en el museo Maricel de Sitges. Quería contemplar de nuevo el cuadro “Palco d’envelat” (foto adjunta), uno de los mejores de Francesc “Quico” Vayreda Casabó. Pero eso es tan solo una predilección particular mía. Toda la exposición en conjunto ofrece una magnífica selección de obras de primeras figuras de aquel momento, gracias al criterio de la comisaria Mariona Seguranyes. El título de la muestra es Realismo(s) en Catalunya (1917-1936). Del Picasso clásico al Dalí surrealista. El nombre da igual, no representa más que una concesión al lenguaje gremial. El resultado práctico es admirable y revelador. Mariona Seguranyes ha sabido demostrar
mediante la selección de obras presentadas que detrás del Noucentisme clásico y triunfante bullía una plétora de pintores catalanes adscritos a la vanguardia figurativa del realismo mágico. Ya lo postuló en la exposición que montó sobre Francesc “Quico” Vayreda Casabó en el Museu de la Garrotxa en 2014, embrión de esta.
En aquella ocasión Seguranyes rescató del olvido el hijo del gran paisajista de Olot Joaquim Vayreda Vila, un hijo en delicada ruptura de estilo pasada por la influencia innovadora de Cézanne. Hasta entonces la práctica totalidad de la obra pictórica de Quico Vayreda se hallaba encerrada en colecciones particulares. Ahora su “Palco d’envelat” luce en Sitges con todo esplendor
La exposición presenta 43 pinturas, dibujos y piezas de una trentena de artistas, procedentes de 23 museos y colecciones particulares. El famosísimo “Arlequín” de Picasso, el “Retrato del padre del artista” de Salvador Dalí, el dibujo “Desnudo masculino” de Joan Miró, “La Catalunya griega” de Joaquim Torres-García, el “Retrato de Tototte” de Joaquim Sunyer, la cabeza femenina en terracota de Apel.les Fenosa o “Los jugadores de billar” de Josep M. de Togores no deben eclipsar las obras expuestas de otros artistas coetáneos que dan sentido de conjunto a la iniciativa. La lista es larga, pero la selección, la presentación y la alegría del visitante resultan diáfanas.
Estará abierta hasta el 13 de octubre y luego viajará a Valls y Olot. Las exposiciones mejor montadas no siempre tienen lugar en los grandes centros culturales de las capitales. Vayan a Sitges.

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