Subir al maravilloso Tren Amarillo de la Cerdaña este mes de agosto me ha costado esfuerzos e inconvenientes desmesurados. El día en que me presenté ilusionado a las 9 de la mañana en la estación intermedia de Font Romeu, la línea férrea francesa de alta montaña tan solo ofrecía tres trayectos diarios, desbordados por la cola de usuarios frustrados. No se puede reservar por Internet ni comprar el billete por anticipado. Es preciso hacer cola antes de cada hora de salida y confiar en que quede sitio. Se trata de una torpe forma administrativa de matar la viabilidad de una línea ferroviaria excepcional, bellísima y pionera. El 18 de
