Durante la visita al Servicio Histórico del Cuerpo de Mossos de Esquadra y su pequeño museo los responsables han querido tener la gentileza de hacerme empuñar un fusil Mauser auténtico, expuesto como antigua arma de sus agentes. He correspondido a la gentileza sin ningunas ganas y he sostenido educadamente el Mauser durante unos instantes entre mis manos. Me he limitado a sopesarlo. No lo he encajado en mi hombro, no he puesto el dedo en el gatillo, no he probado el cerrojo ni he simulado apuntar con el punto de mira. Únicamente lo he sopesado. He visto en los ojos de mis amables anfitriones que esperaban algún comentario admirado por mi parte y no
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