Que la tramontana lleve a cerrar al tránsito ayer durante seis horas una carretera recientemente reformada como la N-260 entre Portbou y Cervera por el Coll del Frare tiene algo de esperpéntico, aunque se trate del punto de mayor impetuosidad calibrada por los anemómetros oficiales. Es cierto que Portbou nació con la llegada del tren en 1878 y que sin eso no habría surgido en este lugar de viento especialmente, en el que la tramontana siempre ha batido sus propios récords, pero incluso así la técnica ha teóricamente avanzado desde entonces.
La tramontana ya abatió la parte superior en hierro del largo viaducto ferroviario de 187 metros que vuela por encima del
