El autor de esta escultura metálica colocada en 2015 junto a la iglesia de Capmany tuvo una intuición fundamental. Se trata de un Monumento a los Donantes de Sangre que el artista local Joan Gardell Ventura quiso asociar a los granos del racimo de uva, por la tradición vinícola de la localidad ampurdanesa. En efecto, el vino nutre la sangre, hay una íntima relación. El vino constituye un milagro primigenio de la misma estatura que convertir el trigo en harina de pan o las olivas en aceite. Sin el vino no nos habríamos civilizado igual. Al convertir el hombre prehistórico una liana silvestre en cepa de viña y vinificar por fermentación el mosto o jugo de la uva, entendió que la tierra tiene una
