El problema nunca ha sido imitar, copiar o plagiar, sino hacerlo mal. Saber copiar bien, en cambio, siempre ha sido una práctica muy recomendable, incluso un arte mayor. El emblemático rascacielos milanés de 127 metros de altura y 31 pisos conocido por Il Pirellone, levantado en 1960 por el arquitecto Gio Ponti en modernas líneas funcionales como sede corporativa de la empresa Pirelli, se ha convertido desde entonces en símbolo de la prosperidad de la “capital moral” de Italia. Se vio plagiado en 1969 por el arquitecto Francesc Mitjans (junto con Santiago Balcells) en la sede barcelonesa del Banco Atlántico (ahora Banc de
