Mantengo un idilio personal con Brasil y me duele que la primera vuelta de las elecciones presidenciales de ayer domingo la haya ganado el candidato de la ultraderecha Jair Bolsonaro, calificado sin tapujos de violento, defensor de la antigua dictadura militar, racista y machista, fotocopia viva y tropical de Donald Trump. “Ele não” (Él no) ha sido el lema de las manifestaciones contra el candidato favorito en los sondeos La ola de simpatía popular que levantó la presidencia de Lula de Silva de 2003 a 2011 pudo asentarse sobre el crecimiento económico de aquellos años, gracias sobre todo al aumento del precio mundial de las exportaciones
