El aguardiente de brisa, destilado de los restos sólidos (pieles y semillas) de prensar la uva, se puede llamar marc en catalán y francés, grappa en italiano y oruxo en gallego, aunque sea lo mismo. El nombre no hace la cosa, pero la fineza sí. El aguardiente siempre fue un subproducto pobre y habría decaído como áspero residuo de la vida agraria si la grappa italiana no se hubiese lanzado a una política de lujo para ponerse de moda en los circuitos más caros. No deja de ser una contradicción, en el bien entendido que las contradicciones hacen avanzar al mundo. El aguardiente de brisa fue durante mucho tiempo hijo del estraperlo, destilado de modo artesanal en las casas rurales al margen de la reglamentación, sobre todo en
