El próximo lunes Perpiñán será de nuevo el centro del mundo, en este caso del mundo del vino rancio, con motivo del segundo encuentro europeo de la especialidad. El acontecimiento tiene lugar en los amplios hangares de la galería de arte llamada A Cent Metres du Centre du Monde, situada a dicha distancia de la estación ferroviaria consagrada por Dalí. Al certamen le dieron desde el primer día el nombre de batalla promocional de Be Ranci, como para contrastar con el tradicional que parece rancio y cayó en desuso. Ahora regresa por la puerta grande. En 2004 surgió la quijotesca asociación Rancios Secos del Rosellón, una veintena de productores decididos a salvar la existencia y promover el renacimiento de este vino identitario. Los vinos dulces naturales y los rancios secos derivan de una alquimia propia de la uva sobremadurada, cuyo
