Quienes se han despreocupado olímpicamente del recorte social más salvaje aplicado a un país de la Unión Europea, se alarman ahora ante el hecho de que el próximo gobierno de Grecia pueda estar presidido por la izquierda alternativa de la coalición Syriza, a raíz de las elecciones anticipadas de enero o febrero próximos. Eso significaría --¡por fin!—poner en cuestión desde un gobierno europeo la política de austeridad impuesta los últimos años por la hegemonía conservadora alemana, renegociar el sistema draconiano de pago de la deuda y
