Tenía un apremiante deseo de ver la última película del director Martin Scorsese, titulada “El lobo de Wall Street”, protagonizada por Leonardo DiCaprio sobre la gran estafa de los brokers bursátiles, nominada a cinco Oscars. Después de que Scorsese retratase a la mafia en “Uno de los nuestros” y el juego en “Casino”, el estreno prometía. Hollywood ha puesto 100 millones de dólares en la producción y es posible que los multiplique en beneficios de taquilla. Eso demostrará una vez más la idea de la película: la cuestión es hacer dinero como sea. La coartada moral y banal del film se basa en el caso particular de un broker determinado, un hábil estafador que en los años 1990 se convirtió en
