En el marco de la Bienal de Venecia que tiene lugar estos días, el cotizado escultor barcelonés Jaume Plensa acaba de instalar en la amplia nave central de la basílica de San Giorgio Maggiore una de sus características piezas, la cabeza de cinco metros de altura de una niña en rejilla de acero inoxidable, prefiguración de la que piensa plantar en la bocana del puerto de Barcelona cuando el Ayuntamiento se decida a formalizar el encargo apalabrado. La insular basílica veneciana de San Giorgio Maggiore no es un escenario trivial. Contiene los tres últimos cuadros pintados por Tintoretto y es un conjunto arquitectónico destacadísimo de Andrea Palladio, erigido a partir de 1566. Su
