Echo de menos la comodidad del Talgo cuando utilizo el AVE caro, mal criado y devorador de una proporción
descomunal de la inversión pública disponible, para satisfacción del
poder fáctico de las grandes constructoras y escarnio de la mayoría de
usuarios del tren en general. Se calcula que son 47.000 millones de euros desde la inauguración de la primera línea Madrid-Sevilla en 1992, pero nadie sabe exactamente lo que se lleva gastado en la obra pública más cara durante los últimos 25 años: la red ferroviaria duplicada de alta velocidad española. Se ha convertido en la segunda más extensa del mundo (detrás de Japón) y la menos utilizada, pese a faltarle todavía dos pequeños detalles