Desde la carretera, el pueblo de Espolla (Alt Empordà) aparece claramente recortado contra el telón de fondo de la sierra de La Albera, como en una postal afortunada. Del perfil del pueblo sobresale, lógicamente, el campanario alto y vistoso. El telón de fondo oscuro y la cúpula rosada le dan desde ciertos ángulos de observación un aspecto fálico, al que algunos le suman el propio topónimo del municipio. A otros no se les ocurriría encontrarle o confesar tal aspecto, también es cierto. Sea como sea, el revestimiento externo del campanario de Espolla muta de tonalidad con el paso abrasivo del tiempo, tiende a agrisarse. De vez en cuando lo repintan, como acaban de hacer ahora a cargo del presupuesto del Obispado de Girona y