En los hoteles de Rio de Janeiro se paga suplemento por las habitaciones con balcón sobre la playa de Copacabana. Muchos de los clientes que lo abonan sin conocer previamente la ciudad se extrañan al encontrarse con una playa completamente urbana, flanqueada por la céntrica y ruidosa Avenida Atlántica y el concurrido paseo del Calçadao. Pero si utilizan el balcón con un mínimo espíritu de observación, entonces pueden llegar a presenciar el mayor espectáculo del mundo, con un programa muy variado según las horas del día y de la noche. La Avenida Atlántica se adapta al trazado sinuoso de la playa de Copacabana con las
